Eneko Knörr

Emprendedores, empresas e inversiones.

Todo el mundo tiene en la cabeza que estamos en crisis, viendo las suspensiones de pagos, los descalabros inmobiliarios, las bajadas de la bolsa, el espectacular aumento del paro…

Y dentro de esta crisis, hay casos en los que se dice la famosa frase “¿Crisis? ¿Qué crisis?“, que recuerdo haber oído últimamente en dos situaciones distintas:

1. Un empresario dedicado al desarrollo web que me decía muy contento que “nada, no estamos notando la crisis”. Venía a decir que si en plena crisis no lo notan y les va bien, ya todo irá a mejor para ellos. “Pobre iluso” -me dije.

2. Un amigo que iba a reservar mesa en algunos de los mejores restaurantes de Bilbao y alrededores y resulta que no había sitio. Tampoco se nota la crisis, al parecer.

Estos ejemplos ilustran la percepción que creo que tiene buena parte de la sociedad de la situación actual, y es que parece ser que ha asumido que estamos en crisis, porque “se dice por ahí”, y que lo que vivimos ahora mismo es “la crisis”, tal cual, que no habrá nada más.

Y aquí tengo que volver al título de este post. En realidad no estamos en crisis. Esto no es nada. No hemos visto nada, o sólo la punta del iceberg. La situación se irá agravando en los próximos meses hasta que veamos realmente lo que es una crisis. Por decirlo claramente, y pidiéndote disculpas por las expresión, dentro de unos meses nos vamos a cagar

Recuerdo una amiga agente de viajes que me decía que este verano no han llegado a los objetivos, pero que, como estamos en crisis, sus jefes lo entienden y no pasará nada, que “el año que viene será otra cosa”. “Otra cosa mucho peor” -le dije. Me miró asustada diciéndome que si va “un poco” peor peligra la agencia… Quité hierro al asunto para no dejarla llorando, pero ya me temo, lamentablemente, lo que pasará con su trabajo, como el de muchos cientos de miles de personas más…

Insisto: creo que la crisis “de verdad” no ha llegado aún, y por eso la temporada turística no ha sido tan mala, hay restaurantes sin mesas libres para este viernes, y empresas que siguen aumentando su facturación. 

Dado que la crisis nos acompañará durante unos añitos, escribiré más detalladamente sobre ella también más adelante, pero quiero adelantarte que mis previsiones son, la verdad, muy pesimistas, por no decir catastrofistas, y que mi visión tan negativa está basada en que la caída de los precios de la vivienda va a ser aún mayor de la que prevén las entidades serias que elaboran sus informes macroeconómicos, lo que parará aún más la construcción, aumentarán las quiebras de promotoras y, en general, se multiplicará su efecto devastador sobre el resto de la economía. 

Si es que Zapatero tenía razón cuando decía que no había crisis… ;-)

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  • El mundo de la inversión en dominios ha vuelto a sufrir recientemente otro varapalo. La empresa propietaria del dominio sigla.es perdió el dominio por una injustísima resolución del sistema creado por Red.es para dirimir las disputas. 

    La empresa Grupo Sigla pensó que podía adueñarse fácilmente del dominio sigla.es, un genérico claro, y lo consiguió. Un caso claro del mayor peligro que acecha a los domainers: el “secuestro” de dominios inverso, es decir, que alguien utilice un sistema creado precisamente para proteger a los titulares de marcas conocidas frente a los ciberocupadores, pero esta vez para intentar apropiarse de dominios que en realidad no deberían ser suyos. 

    El caso sigla.es ha vuelto a abrir el debate sobre lo que está ocurriendo. Carlos Blanco comenta la polémica decisión, que analiza detalladamente Domisfera y explica también Ojodominios o Wipoabuse

    Cada caso que conocemos de dominios genéricos que pierden sus titulares parecen ser más graves. Y es que cuando el juez que dicta sentencia es totalmente parcial, ya que proviene del mundo de las marcas, siempre resolverá a favor de las grandes empresas titulares de marcas en detrimento del propietario del dominio. Y ahí está el problema. Y éste se agrava cuando el sistema no permite recurrir resoluciones, es decir, el panelista no tiene ningún miedo a que nadie revise su trabajo y le tire de las orejas si lo ha hecho mal. Panelistas profesionales de las marcas como Antonia Ruiz López (caso sigla.es), Alexander Zuazo Araluze (caso lupa.es) o Enrique Batalla (caso terroir.eu), se ceban en resoluciones cuyo ganador se sabe de antemano. 

    La inseguridad jurídica en que se encuentra el titular de un dominio genérico .es es muy peligrosa. Nadie puede arriesgarse a adquirir un buen dominio como entradas.es si te lo pueden quitar. Nadie puede arriesgarse a registrar un dominio que quedó libre como lupa.es si te va a venir una demanda de quien olvidó renovarlo y vas a perderlo. 

    Como comentaba hace unos meses, Red.es necesita a los domainers, a los inversores de dominios, para llegar a sus objetivos de crecimiento. Yo me atrevería a decir que entre un tercio y la mitad del millón de .es que hay registrados no sólo no tienen contenido sino que están registrados como inversión, con el fin de desarrollar algún día algo sobre ellos o, sin más, poder venderlos algún día más caros (¿Está bien comprar una casa, sin vivir en ella, para venderla más cara, y está mal comprar un dominio para no utilizarlo y venderlo más caro???).

    Red.es fue la creadora del Sistema de Resolución Extrajudicial de Conflictos, con el buen fin de evitar abusos por parte de “ciberokupas”. Ahora que el sistema demuestra tener graves fallos, creo que ha llegado el momento en que tiene que “meter mano” y hacer algo para que no vuelvan a producirse resoluciones tan injustas como peligrosas para el futuro crecimiento de los dominios bajo extensión .es. Red.es tiene que dar seguridad a los inversores, a los domainers, porque son parte importante de su negocio. 

    Sin seguridad no hay inversión, y sin inversión y confianza en una extensión como el .es, no habrá crecimiento en el número de dominios. 

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  • Últimamente estoy horrorizado tras leer propuestas e ideas encaminadas a ayudar a promotoras y constructoras gravemente afectadas por la crisis inmobiliaria.

    El “lobby” inmobiliario nos intenta convencer de que el Estado tiene que ayudarles para que la crisis no se extienda, que no llegue más allá. Que si darles más financiación para que no quiebren, que si comprarles su stock -lo que no han podido vender- para que sea VPO…

    Ni hablar. NO. Estoy totalmente en contra de que mis impuestos se dediquen a estos despropósitos.

    Gracias al boom inmobiliario, muchísimas empresas se han hecho de oro. Ahora nadie ha querido ver el final de la burbuja y han seguido construyendo centenares de miles de viviendas que en este momento ya no tienen comprador. ¿Por qué tenemos que ayudarles?

    Si monto una fábrica de tornillos con 500 trabajadores y la crisis económica me deja sin clientes, ¿puedo pedirle al Estado que me compre los tornillos para no tener que despedir a 500 personas? Algo así parece que quiere el sector inmobiliario.

    Yo quiero que mis impuestos sirvan para ayudar a crear nuevas empresas, para apoyar a empresas -nuevas o existentes- de base tecnológica avanzada, para apoyar la innovación. Sólo así tendremos una economía competitiva, moderna, con futuro.

    El mercado tiene que funcionar con el laissez faire, premiando a quienes invierten en sectores productivos y de futuro, y penalizando a quienes se han aprovechado del crédito y negocio fáciles en un entorno burbujista. Dejemos que quienes han hecho mal las cosas se hundan solos. ¿Ayudarles? No, al menos, con mi dinero.

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